miércoles, febrero 3
delitos de la adultez
Un amigo me escribió hace poco, es un amigo de la preparatoria. Si tuviera que vivir o revivir una epoca de mi vida, sería esa, cuando no tenía la presión de conseguir un titulo universitario y el poco dinero que tenía, no se esfumaba en una barra de bar o con un dealer. Gastaba mi dinero en una libreria de viejo y horas en un cafe internet, pensandolo bien, desde entonces tenía el espiritu del adicto. Robe libros y me fui sin pagar de algunos ciber-cafes, estafé varias veces a mis familiares y malgasté mis ahorros, ¡qué mal quedé! sin embargo, me gusta recordarlo. Pero entonces, todavía no tenía tres mil pesos en la mano.
Hoy tampoco tengo tres mil pesos libres de responsabilidad o dueño, me gasto el dinero en telefono, renta, luz, agua, comida, mascotas y emergencias. Pero estoy segura que he cambiado, no estoy segura si para bien o para mal, pero llevo una cuenta mental exacta del cómo, cuánto y cuándo se gasta mi salario. Sobrevivo a todos los días y horas de la quincena, incluso contabilizo las monedas que me encuentro y las que colecciono. Algo que me preocupa es el ahorro, tengo el dinero guardado para algo que siempre necesito pero nunca me alcanza. Estoy convencida que la adultez es no saber qué hacer con los ahorros, si fuera 1990 y yo tuviera seis años, ya olvidaría en qué gasté y recordaría que no me falta nada. ¡Así es la vida!
sábado, enero 9
jueves, diciembre 31
justo el 31
La despedida del año nuevo es parte de mi religión. Es posible que un culto a las despedidas se aproxime, apenas, a lo que me parece sagrado: los adioses. El fin de cualquier cosa. Y podría separarme de quienes se emocionan con el nacimiento, que para mi, resulta el principio del fin. Es como si nunca hubiera existido la vida y todo fuese "el principio del fin", que me parece una de las peores frases para iluminar el corazón, pero a mi me emociona, siempre me emocionará saber que cualquier cosa, que ame o no, un día me abandonará. Y me llena de vida saber que volveré a estar sola, separada de los que aún tienen lo no-perdido y ocultan o no, ese temor de la futura ausencia. Abandonada o no, estos son los tiempos en que mi biblioteca y yo seguimos unidas a Onetti, el mundo oscuro de la pupila de Santa María. Justo el 31 una satisfacción me obliga a brindar, por la justicia de mi fe en esa ley de la unica perdida universal, del robo a todos, la más pura violencia sin escrupulos: un año se va de las manos. Yo abriré una botella de vodka y veré como mis gatos duermen en el viejo sofa, mientras todos ganaremos y perderemos por fin, lo mismo.
miércoles, diciembre 23
nochebuena
domingo, diciembre 6
Pinolin
He considerado ponerle nombre a mi arbolito de navidad, Pinolin es un nombre que me atrae. Tiene el poder de una marca fuerte en el mercado de la higiene, y el toque picaro del eufemismo usado por los niños, para referirse a su aparato sexual masculino externo. Por ahora es una fuerte propuesta personal, pero no vale de mucho si mi pinito esta desnudo y es tan pequeño. No pensé en qué adornos ponerle, creo que si todo va bien, le colgaré monedas de diez centavos, palomitas, aretes o algunas corcholatas. Ya veremos, total, ni la Navidad esta a la vuelta de la esquina, ¡ni yo soy Martha Stewart!.
Y si pongo un Nacimiento, será pequeño, convenceré a las hormigas del baño para que realizen una propuesta efímera; porque con estos tiempos, no creo que nadie en la Merced ni en Tepito, ni en ningun lugar, me ofrezca un nacimiento aprueba de gatos hambrientos y presupuestos miniatura.
La primera Navidad de un gato
lunes, noviembre 30
Que pesadaa
viernes, noviembre 27
sábado, noviembre 21
mala suerte
¿Qué podía hacer? ¿Porqué me sucedían estos eventos de la agenda de algún iluminado? ¿Qué número de folio pude haber sacado cuando nací? ¿y si era algún tipo de examen? o peor aún ¿estaba en medio de un juego policiaco entre el angel bueno y el angel malo? ¿que hize? Comí chopsuey en la comida, pero tenía ternera y nadie me dijo que eso era malo cuando estaba en el catequismo.
Como mi jefe insistía en la linea dos del telefono que enviara sus notas de inmediato y los angeles tenían que hacer una visita al Hospital de Cardiología, escogí el numero tres. El tres es de buena suerte para mi, la mayoría de restaurantes chinos ponen combos con marisco en el numero dos, el tres es pollo. Y como llegaron los angelitos, se fueron. Mi jefe se mosqueó un poco con mi historia, pero no me envidió (¿quien si?) dijo que estuve en el lugar incorrecto, porque la semana pasada el sotano olia a azufre y el lavacoches se había ganado la lotería y vive en NY. Estoy convecida, que además de tiempo para soñar, me falta un poquitin de suerte.




